martes, 3 de febrero de 2015

Crear música es también educar.

Dentro de las actividades indispensables para nuestro bienestar está nuestra cercanía con la música: el baile y el canto, no importa si no lo hacemos tan bien, lo importante es la energía que empleamos en esta actividad, con solo dos minutos de esta práctica llegarán internamente a nosotros las endorfinas, químicos cerebrales encargados de llenarnos de bienestar y prevenir la depresión.
Otro beneficio, específico del canto, son las autoafirmaciones, mensajes que vamos interiorizando al verbalizar y repetir una letra de canción.  Estos mensajes llegan a nuestro cerebro, quien se apropia de ellos y va construyendo realidades de mundo, ideas tan profundas que de modo inconsciente nos guían en nuestras decisiones e ideales.
Buscando el porqué de mi elección de educar, este sueño de entregar lo que tengo,  querer vivir en un mundo más cordial, donde unamos nuestras manos y cantemos una misma canción, encontré a mi mentor.  Mi adolescencia la pase escuchando a Alberto Plaza, tuve mis primeras experiencias amorosas en torno a su música y cuando me sentía complicada, sola o que nada tenía sentido ahí estaba él con su pa´lante pa´lante, incitando a creer en un futuro mejor, dejando el pesimismo de lado, tendiendo una mano a quien la necesita e indudablemente fortaleciendo mi conciencia social.
Por lo mismo no me canso de agradecer y resaltar la labor educadora de los músicos y en especial de mi trovador.  Desconozco cuales fueron las motivaciones de Alberto al crear tan hermosas canciones, todas y cada una, hablan de sano amor, respeto, hermandad y esperanza.  Pero conozco en carne propia el efecto (de las canciones) y puedo dar fe de haberme construido en una mentalidad loca para estos tiempos, soñadora, que empuja hacia adelante aunque las adversidades insistan en derribar.
Advirtiendo lo anterior es que todos los locos valientes que estamos educando debemos estar atentos a la música que están escuchando nuestros niños y jóvenes, ya que se están alimentando de ideas que no siempre son alentadoras pudiendo construirse ideas poco amigables consigo mismos y con el mundo.
Para los más chiquititos indudablemente recomiendo Cachureos y Cantando Aprendo a Hablar, música pegajosa y alegre que entregará valores sólidos que de inmediato pondrán en práctica comenzando a su vez a formar la mente de forma positiva y muy entretenida.
Completamente emocionada porque el día 10 de Febrero próximo asistirá al concierto de Alberto Plaza en Viña del Mar, se despide su loca amiga de siempre

Paola.