domingo, 25 de agosto de 2013

Alimentando con leche y miel

Mientras disfrutaba del libro Coaching para niños felices, de Patricia Valenzuela, leí un capítulo dedicado a la alimentación de los niños, tema muy importante, debido al incremento de la obesidad infantil y los consecuenciales trastornos alimenticios en la juventud.  La autora habla de alimentar a los niños con leche y miel.  La leche vendría siendo las frutas, verduras, carnes, legumbres, etc. y por su parte, la miel, es la dulzura, el cariño, el afecto con el que se entregan los alimentos y las demás vivencias en torno a una mesa…

En nuestras escuelas existen las manipuladoras de alimentos, que también desde su labor EDUCAN y silenciosamente con ambas manos, entregan todo su amor.  Hoy quiero presentarle al mundo una “Tía manipuladora” muy querida por chicos y grandes en mi pueblo…Ella es, la “Tía Guille” como la llaman amorosamente los niños del Jardín Infantil, lugar donde actualmente trabaja como auxiliar…

Guillermina Núñez Pavez, la Sra. Mina, comienza su carrera como educadora a los 21 años, cuando se convierte en madre por primera vez.  Buscando mejor calidad de vida para su familia, llega a trabajar a la escuela de Lagunillas en el año 1995, cuenta que inmediatamente comenzó a realizar las funciones con mucho cariño ya que veía reflejado a sus 6 hijos en los niños que diariamente atendía en el comedor.  Los niños llegaban a la cocina no solo en busca de alimento, sino que también con algún dolor de guatita o cabeza y debía recurrir a sus conocimientos y cariño de mamá, lo que la llevo a tener en más de alguna oportunidad conflicto por salirse de sus funciones, estuvo 14 años en la Escuela de Lagunillas, conoce a cada uno de los niños e incluso les conoce las mañas para comer.  Hoy en día realiza funciones con niños de pre básica en el Jardín Infantil Abejitas de Miel de Lagunillas cumpliendo funciones como auxiliar de servicio y cuenta que en éste trabajo es mucho más cercana la relación con los niños, ya que ellos son más demandantes y necesitan mayor atención, aquí también excede sus funciones, los muda, les da la comida y hasta les conoce y calma el llanto.

Reconoce que es una función muy desgastante ya que demanda demasiada responsabilidad y esfuerzo físico,  pero que es muy gratificante al ser reconocida por tanto joven al cual no solo sirvió un plato de comida, sino que también entregó amor y parte de sí.

Tras preguntarle a la Tía Mina, ¿Qué mensaje entregaría a quienes realizan la función de manipuladoras de alimentos y deben atender a los niños al momento de comer?  Indica que: “En el lugar que sea que desarrollen esa función, les quiero decir que se dediquen a lo que están haciendo desde la primera hora con cariño, que vean a los niños como si fueran sus hijos, que tengan paciencia con aquellos que no quieren comer  y que en lo posible mantengan una relación amorosa con los niños, el cocinar y entregar comida es un acto de amor y no solo un trabajo por el que recibirán un sueldo...”

De esta manera, les presento a otra gran educadora…Sé que también tienen o conocen historias de Grandes Soñadores que día a día en silencio y a viva voz se reinventan para entregar lo mejor de sí y cambiar un pedacito de mundo.  Este es un espacio para darlos a conocer, contáctenme con toda confianza y como diría mi gran Pablo Menichetti: VAMOS QUE SE PUEDE!!!!!!!

Su amiga y compañera de sueños


Paola Lizama Silva

sábado, 10 de agosto de 2013

Jugar no es perder el tiempo, es ganar alegría...

Aprovechando el tan esperado día del niño, estaba pensando que los educadores estamos a diario rodeados de niños, su canto su baile, su juego, en cada clase, en cada recreo.  Por su parte, a diario se nos plantean nuevas exigencias: Planificaciones, registros,  formalidades y exigencias que demandan rigidez, orden y seriedad en nuestro actuar.  Sin darnos cuenta transmitimos toda esta rigidez a nuestros niños y caemos en el GRAVE error de reprimirlos, tal cual sucedió con nosotros.

Los niños son seres mágicos, espontáneos, llenos de alegría, luz y color, así fuimos nosotros, hasta que “alguien” nos enseñó que debemos estar quietos, callados y ordenados, así llegamos al mundo de la gente “seria”, “adulta”, “profesional”.   

Conocido por muchos es que nuestro cerebro inconsciente recoge la información que se nos entrega desde los 0 hasta 12 años de edad y con esa información significativa trabajará en nuestra adultez.  Entonces, podríamos entender que quien gobierna nuestro ser secretamente es un NIÑO, somos nosotros mismos de niños…

En una primera instancia tuvimos la idea de que el mundo era bello, todo era juego y fantasía, nuestros dibujos eran hermosos, no había imposibles, aprendimos a caminar cayendo una y otra vez, si pronunciamos mal una palabra a pesar de las risas y bromas la volvimos a pronunciar y no hubo nada que nos detuviera…
En una segunda instancia, nos empezamos a dar cuenta que existían más personas, en la escuela empezaron las competencias y las exigencias, nos comparamos y competimos con los demás, empezamos a conocer el “dolor”…

En una tercera instancia, nos revelamos ante el dolor, las exigencias de la familia, pares y autoridad.  Aparecen las decepciones, caídas y primeros errores, pero mantenemos siempre una actitud de rebeldía ante lo que nos provoque dolor…

Por último, llegamos a la cuarta instancia, que es la de la resignación ante el dolor, entendiendo esta etapa no como conformismo, sino que muy por el contrario, es el momento de asumirnos y dar bienvenida al mundo verdadero.  Este es el momento de tomar acción. Aquí estamos hoy.

Existe un mal muy común en nuestros días, pero poco conocido, llamado síndrome del hombre completo y que lo sufren quienes están desencantados con la vida, pero que naturalmente este desencanto tiene su origen en la niñez.  Patricia Valenzuela, en su libro Coaching para niños Felices, entrega algunos datos útiles y completamente aplicables a nuestras clases para conectarnos con nuestro niño interior y disfrutar en nuestras funciones laborales:

1.  Busca la risa con los niños, la risa nos conecta con nuestra infancia y nos devuelve la esencia, además de fortalecer el sistema inmunológico.

2. Canta, baila y salta, lo que sea, como sea, no importa el ritmo, importa la energía que emplees, con solo dos minutos de baile llegarán a ti las endorfinas, químicos cerebrales encargados de llenarnos de bienestar y borrar la depresión.

3.  Invita a tus niños a jugar a lo que te gustaba jugar cuando eras niño, en especial al aire libre, en contacto con la naturaleza.

Si seguimos algunos de estos consejos despertaremos nuestras endorfinas, quienes como un super héroe, llegarán, harán lo que sea necesario y se irán de nuestro lado.  Un niño feliz aprende y como ven, es completamente aplicable a nuestra realidad docente y todos ganamos.  Nos cargamos de energía propia y nuestros niños aprenden y presentarán mejor disponibilidad para el aprendizaje.

Como sé que aún pueden amar como niños, les saludo en este día especial con un abrazo cariñoso y juguetón

Paola