Mientras disfrutaba del libro Coaching para niños felices, de
Patricia Valenzuela, leí un capítulo dedicado a la alimentación de los niños,
tema muy importante, debido al incremento de la obesidad infantil y los
consecuenciales trastornos alimenticios en la juventud. La autora habla de alimentar a los niños con
leche y miel. La leche vendría siendo
las frutas, verduras, carnes, legumbres, etc. y por su parte, la miel, es la
dulzura, el cariño, el afecto con el que se entregan los alimentos y las demás
vivencias en torno a una mesa…
En nuestras escuelas existen las manipuladoras de alimentos,
que también desde su labor EDUCAN y silenciosamente con ambas manos, entregan
todo su amor. Hoy quiero presentarle al
mundo una “Tía manipuladora” muy querida por chicos y grandes en mi pueblo…Ella
es, la “Tía Guille” como la llaman amorosamente los niños del Jardín Infantil,
lugar donde actualmente trabaja como auxiliar…
Guillermina Núñez Pavez, la Sra. Mina, comienza su carrera
como educadora a los 21 años, cuando se convierte en madre por primera vez. Buscando mejor calidad de vida para su
familia, llega a trabajar a la escuela de Lagunillas en el año 1995, cuenta que
inmediatamente comenzó a realizar las funciones con mucho cariño ya que veía
reflejado a sus 6 hijos en los niños que diariamente atendía en el comedor. Los niños llegaban a la cocina no solo en
busca de alimento, sino que también con algún dolor de guatita o cabeza y debía
recurrir a sus conocimientos y cariño de mamá, lo que la llevo a tener en más
de alguna oportunidad conflicto por salirse de sus funciones, estuvo 14 años en
la Escuela de Lagunillas, conoce a cada uno de los niños e incluso les conoce
las mañas para comer. Hoy en día realiza
funciones con niños de pre básica en el Jardín Infantil Abejitas de Miel de
Lagunillas cumpliendo funciones como auxiliar de servicio y cuenta que en éste trabajo
es mucho más cercana la relación con los niños, ya que ellos son más
demandantes y necesitan mayor atención, aquí también excede sus funciones, los
muda, les da la comida y hasta les conoce y calma el llanto.
Reconoce que es una función muy desgastante ya que demanda
demasiada responsabilidad y esfuerzo físico,
pero que es muy gratificante al ser reconocida por tanto joven al cual
no solo sirvió un plato de comida, sino que también entregó amor y parte de sí.
Tras preguntarle a la Tía Mina, ¿Qué mensaje entregaría a quienes realizan
la función de manipuladoras de alimentos y deben atender a los niños al momento
de comer? Indica que: “En el lugar que sea que desarrollen esa función, les
quiero decir que se dediquen a lo que están haciendo desde la primera hora con
cariño, que vean a los niños como si fueran sus hijos, que tengan paciencia con
aquellos que no quieren comer y que en
lo posible mantengan una relación amorosa con los niños, el cocinar y entregar
comida es un acto de amor y no solo un trabajo por el que recibirán un sueldo...”
De esta manera, les presento a otra gran educadora…Sé que
también tienen o conocen historias de Grandes Soñadores que día a día en
silencio y a viva voz se reinventan para entregar lo mejor de sí y cambiar un
pedacito de mundo. Este es un espacio
para darlos a conocer, contáctenme con toda confianza y como diría mi gran Pablo Menichetti: VAMOS QUE SE PUEDE!!!!!!!
Su amiga y compañera de sueños
Paola Lizama Silva

Yo conozco a la Señora Guillermina, ella es un ejemplo de esfuerzo y amor, primero con su familia y desde luego con los demás niños del pueblo de Lagunillas. Debieran existir mas Guillerminas.
ResponderEliminarHermoso testimonio.
Fernando.